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lunes, 12 de enero de 2015

Desproporción en la rebaja de los combustibles


Los precios internacionales del petróleo han continuado a la baja en los primeros días del año, cumpliéndose los estimados que indicaban que en gran parte del 2105 los precios se mantendrán en los niveles actuales e incluso descenderán.  El precio del barril de crudo, que se situó por encima de los 100 dólares desde el 2011, cayó en diciembre a 60 dólares, y bajó aún más la semana pasada cuando se cotizó a 48,69 dólares en la bolsa de Nueva York.
La caída de precios se debe a la concurrencia de varios factores, siendo el más determinante una sobreoferta de crudo que ha sido una decisión consciente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuyos miembros decidieron en octubre pasado no disminuir la producción para defender los precios. Varios de ellos los han incrementado, contribuyendo al exceso de oferta, a la que también concurren países que modifican su matriz energética y otros como EE.UU. que ha reducido su dependencia a las importaciones por el desarrollo de una producción propia de crudo.
La interrupción de los suministros en Irak no se ha hecho sentir en tanto que la normalización de la producción en Libia incrementa la oferta, a la espera de que Irán logre resultados en su intención de aumentar su oferta en marzo de 2015, si logra un acuerdo para suspender las sanciones internacionales. Otros factores son la disminución de la demanda por la desaceleración de las economías, especialmente las emergentes –la Agencia Internacional de la Energía recortó el año pasado sus previsiones de incremento del consumo– y la apreciación del dólar.
Los impactos de esta caída pronunciada en nuestro mercado son desiguales. El primero de ellos es un bajo registro de la inflación que el año pasado cerró en 3,2% cerca del rango meta, un porcentaje que habría sido mayor si los precios de la gasolina, el petróleo diésel y el GLP no habrían caído en el último trimestre del año.
No obstante, el costo de los combustibles no ha bajado en la misma proporción que la caída de los precios globales. La gasolina cayó 11.9%, el petróleo diésel 10.6% y el GLP vehicular 4.4%. Esto se debe tanto a las bandas de precios de los combustibles como a que la formación de sus precios en nuestro mercado dependen de dos grandes agentes.
El saldo neto positivo es escaso, en nuestro caso debido a la falta de competitividad en el mercado peruano. Por esa razón es saludable que hace poco, a través de un decreto de urgencia, el Ejecutivo volviera a ajustar las bandas de precios de los combustibles para permitir nuevas reducciones. De ese modo se producirá una nueva reducción del GLP en 15%, del  Diésel BX en 17% y del petróleo industrial N°6 en 19%. 
A pesar de ello se precisa de nuevos reajustes que acerquen los precios internacionales a los locales y traslade al consumo el impacto de la factura de energía, reduciendo las presiones fiscales, inflacionarias y externas y mejorar la balanza comercial deficitaria en los dos últimos años. Del mismo modo, es importante volver a debatir otros elementos de este problema, como el futuro del combustible de origen vegetal sobre cuyos problemas han alertado varios bancos de inversión. Finalmente, Indecopi, debería cumplir su función de supervisar la probable concentración de precios, esta vez para evitar su descenso.

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